La Universidad Nacional de Rosario (UNR) se convirtió en la primera institución pública del país en registrar ante la ANMAT un fármaco desarrollado íntegramente en sus laboratorios. El jarabe pediátrico abastecerá a los hospitales públicos, garantizando un tratamiento esencial que la industria farmacéutica consideraba «poco rentable».
En un avance sin precedentes que enaltece el rol de la educación pública y la investigación científica nacional, la Universidad Nacional de Rosario (UNR) logró la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) para producir zidovudina pediátrica (conocida como AZT) en formato de jarabe.
Este medicamento es vital para el tratamiento de niños con VIH y resulta fundamental para prevenir la transmisión del virus de madres a hijos durante el embarazo. Hasta el momento, este fármaco sufría graves faltantes en el país: solo un laboratorio privado lo comercializa en Argentina, con un costo que ronda los 110.000 pesos por unidad, mientras que las opciones importadas presentaban constantes demoras.
La salud pública por encima de la rentabilidad
El proyecto nació en 2020, cuando un relevamiento del Ministerio de Salud de la Nación detectó que la zidovudina pediátrica era un medicamento esencial discontinuado o en falta.
Darío Leonardi, farmacéutico, investigador del Conicet e integrante del proyecto, explicó el motivo de este desabastecimiento: “Son pocos los pacientes pediátricos que necesitan este tratamiento. Para un laboratorio privado no era rentable producirlo por la baja demanda, y porque muchas de las personas que lo necesitan están dentro del sistema público”. Frente a este vacío, la universidad asumió el desafío. “Como universidad pública es algo que le estamos devolviendo a la sociedad”, remarcó el investigador.
Capacidad productiva y próximos pasos
El desarrollo y la fabricación se llevan a cabo en la Planta Piloto de Producción de Medicamentos de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, habilitada por Anmat desde 2018. El predio cuenta con una notable capacidad operativa, pudiendo elaborar hasta 5.000 frascos de jarabe y 25.000 comprimidos diarios.
Tras un arduo proceso de pruebas de estabilidad y controles físico-químicos y microbiológicos que demandó más de un año, el medicamento obtuvo su registro definitivo. Ahora, el objetivo del equipo es comenzar la producción de los primeros lotes a gran escala durante este segundo semestre para iniciar su distribución en los efectores de salud pública de todo el país.
Nuevos desarrollos en medio de la crisis de financiamiento
Lejos de detenerse, el equipo científico de la UNR ya trabaja en la formulación de otro jarabe pediátrico clave para el VIH: la lamivudina (3TC).
No obstante, los investigadores advierten sobre las dificultades que enfrenta el sector científico nacional para sostener estos logros. Leonardi subrayó los problemas de financiamiento que atravesó el proyecto y alertó sobre la fuga de cerebros a raíz de los bajos salarios que perciben los becarios, quienes en el sector privado podrían ganar hasta cuatro veces más. Además, instó a las autoridades a retomar las campañas masivas de prevención del VIH, especialmente orientadas a los sectores más vulnerables.
Con este logro, la UNR marca un antes y un después en la historia sanitaria del país: una universidad pública que no solo investiga, sino que interviene de manera directa para garantizar el derecho a la salud de los niños argentinos.
Para coordinar entrevistas con el equipo de investigadores o solicitar material audiovisual de la Planta Piloto de Producción de Medicamentos, por favor comunicarse con la Secretaría de Prensa de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).








