La ministra Silvia Ciancio denunció un desmantelamiento de programas de salud pública por parte del gobierno nacional, advirtió por faltantes de vacunas y sostuvo que Santa Fe debió cubrir recortes federales con recursos propios.

La ministra de Salud de Santa Fe, Silvia Ciancio, no se guardó nada y fue contundente al referirse al gobierno de Javier Milei al que acusó de poner en marcha un desmantelamiento «perverso» en programas y acciones que ponen en riesgo a la población argentina. «Pasé por muchos gobiernos siendo parte del sistema de salud: en consultorio, en centros de atención primaria, pero nunca pasó que abramos la puerta de las heladeras y tengamos que contar cuántas dosis (de vacunas) tenemos», dijo la médica, en declaraciones a radio La Red Rosario.
Ciancio reveló este martes que faltan vacunas contra la varicela, el HPV y antigripales, entre otras. Afirmó, además, que el fin del programa Remediar, dispuesto por la gestión nacional, dejó desamparados a muchos pacientes oncológicos o que necesitan medicamentos especiales por sus enfermedades y que Santa Fe tuvo que salir al rescate, quitando recursos de otros lugares para comprar esos fármacos.
El gobierno nacional fue informando «en forma irregular» que se corre de distintas obligaciones con las provincias en el tema salud pero sin ningún plan claro ni alternativo. «La información nos llega a cuenta gotas, de manera informal, incluso hay muchas cosas que nos enteramos a través de las redes sociales», señaló con enojo y preocupación la ministra.
En la última reunión del Consejo Federal de Salud (Cofesa), donde una vez al mes se encuentran los ministros del área de todo el país, la preocupación de los funcionarios fue enorme, mencionó Ciancio. «En cuanto a políticas públicas sanitarias del país volvemos a tener pocas o nulas respuestas a todas las dificultades que vamos encontrando en el camino de esta gestión».
«Un gobierno lleno de excusas y sin planificación»
Esto, «sin dudas tensiona a la salud en Santa Fe: lo peor que tiene este gobierno, de todas las cosas malas que tiene, es que no hay una planificación; entonces, el recorte y el ajuste se hace de modo imprevisto y no nos da el tiempo necesario para armar alternativas».







