Muchas veces, mis amigos, conocidos me dicen «es como tu segunda casa» y no reparas en la frase y cuando repasas un poco decis, mierda che, es cierto.
Ahí en esta «segunda casa» pasé momentos de extrema felicidad y momentos muy duros. Pero principalmente me formé. Primero, como un complemento de mi familia, como persona, luego como amigo (que fue lo primero que hice en el club, compartir con otros y comenzar a entender y valorar la amistad), y tambien como deportista y en definitiva como ciudadano. Supe ser también, dirigente, colaborardor, pintor, herrero, albañil, electricista, mozo, utilero, chofer, etc. etc. etc.
El club fue y es mi lugar en el mundo. Si es cierto que jugué y ahora soy Entrenador, pero ahí es donde sigo compartiendo, donde sigo forjando amistades, donde me encuentro con el otro. Al club lo vivo desde un lugar primordial para mi desarrollo, mi formación. Como un punto de encuentro con quienes compartí momentos inolvidables de mi vida y seguiré compartiendo.
Mis colegas Entrenadores sabrán que no es fácil ser Entrenador en tu club y en mi caso, en el club que Fundó mi abuelo y sus hermanos en una locura de jóvenes allá por 1933 y en el que en el año 2013 (justo a sus 80 años) volví para poder «devolver» un poco de todo lo que me había dado (Eso decía yo). Hoy eligo irme como Entrenador, y a pesar de todo lo hecho sigo y seguiré en deuda .
El club siguió siendo mi Universidad. Continuó enseñándome y dándome todo.
No hace falta que me digan que voy a volver, nunca me iré porque uno nunca se va de un lugar en donde es felíz.
Me voy si como Entrenador y coordinador de Chapulines, porque me pasa como cuando me fui como jugador, voy en busca de seguir creciendo y siempre irá conmigo todo lo aprendido aquí, en el Ceci de Gálvez. Pero también que eso no se cambia no? Francella dijo en el Secreto de sus ojos: «El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión». Pasé por muchos clubes, todos hermosos y de gran valor para mí, pero fui, soy y seré de Ceci.
«Las despedidas son esos dolores dulces» y entra aquí esta frase de uno de mis artistas favoritos como anillo al dedo. Fue duro comunicarles a mis amigos del club, que me iba, a las familias, a los chicos, jugadores., a todos, Pero una vez pasado eso, le respuesta de todos fue la que esperaba o mejor dicho sabía que iba a venir, la del apoyo y el entendimiento.
Me voy porque entiendo que lo que tenía que hacer lo hice y entiendo que lo que me encontraba haciendo en este último tiempo no era bueno para mí, pero principalmente para el crecimiento del club. Y bueno, es momento también para otras ideas. Pero me voy tranquilo, hoy la realidad del club y del básquet es totalmente diferente a la que cuando volvimos. Es absolutamente, y créanme que conozco de lo que hablo, excelente. Hay mucho por crecer, claro muchíismo, pero hay un terreno fértil para poder seguir proyectando.
Por último quiero darles las gracias a todos. Mis amigos más cercanos principalemente que siempre me bancaron en todo. A los jugadores, espero haber sido alguién que los potenció en todo sentido, alguien que los motivó. He tenido muchos errores trabajo constantemente para mejorarlos y tengo tantísimos defectos, pero todo lo hecho siempre estuvo basado en ir para adelante. A mis equipos de trabajo más precisamente del básquet, gracias muchachos fue un camino recorrido muy muy gratificante y de muchísimo aprendizaje. Gracias al personal del club, a los Profes -Entrenadores de todas las disciplinas, papás, mamás, familias, hinchas, rivales.
A mis Entrenadores del club, mamita querida, el Beto, Jorge Mauro, Claudio, Curuncho, Carlucho, Juvenil, Justicia. Gracias, Chapu, Yala, Nico, Plin. A mis hermanos. A mi familia, Mainu, Mateo y Pili ellos principalmente entienden aunque muchas veces pagaron las consecuencias de muchas cosas, GRACIAS.
En definitiva, GRACIAS A TODOS.
En difnitiva GRACIAS CECI por todo; gracias club.








