«El acto de hoy me tomó por sorpresa, desconocíamos cuanta gente iba a venir, si la comunidad se iba a sumar, uno siempre arma un protocolo, prevé ciertas cosas, pero lo real, me tomó por sorpresa, por eso tanta emoción, y cuando vi a mi hermana leer, me quebró, todavía no puedo superar ese momento, yo no sabía, fue totalmente sorpresa, así que fue un momento muy lindo», relató Leandro Escobedo, impulsor de la iniciativa «Izamiento de Bandera» que se realizó en la Plaza de las Banderas este 3 de diciembre en el día internacional de las personas con discapacidad y que contó con mucho público, entre los cuales se encontraba el intendente Mariano Busso, concejales, el director del hospital Samco Gálvez, Cristian Stettler, alumnos y docentes de establecimientos educativos, representantes de instituciones relacionadas a este día y público en general.
Se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, junto a alumnos de la escuela N° 6035 «Mariano Moreno» que lo interpretaron en lenguaje de señas; palabras alusivas de Lorena Martínez, terapeuta ocupacional del hospital Samco Gálvez; Mariel Marchesi, fonoaudióloga y directora del Centro de Día Pinquén; Laura Detarsio y Carina Hamerly, docentes de la escuela especial N° 2041; Leandro Escobedo, profesor de Economía y ex paciente del hospital Samco Gálvez; Santiago Pestarini, presidente del Concejo Municipal; Mariano Busso, intendente de la ciudad y se finalizó con la murga «Derroche de alegría» integrada por alumnos de la Escuela Especial N° 2041 y el emotivo izamiento de las banderas (las cuales fueron confeccionadas por Mariano «huevo» Núñez.
A través de la Banca Ciudadana del Concejo Municipal, Leandro presentó un proyecto de ordenanza, con la finalidad de que todos los 3 de diciembre, se realice el izamiento de bandera de la discapacidad en la Plaza de las Banderas. El gesto colectivo busca visibilizar, reconocer y honrar la incluisión, la igualdad de derechos y el valor de cada persona en nuestra sociedad.
«Esta iniciativa surgió gracias a un espacio de comunicación y a raíz de tantas charlas con amigos, con la interacción con el público, solo decidí poner un papel, pero es de todos, porque todo el mundo hablamos de capacidad, todos tenemos un hermano, un conocido, un amigo, y lo que yo hice es ponerle un papel, y reconocer no solamente a las personas con discapacidad, sino todo su contexto, familiares, profesionales que trabajan día a día para hacer un mundo mejor, agregó Leandro.
Por su parte, Lorena Martínez, consultada sobre cómo se sumó a la iniciativa, detalló que «justamente el año pasado tuve una situación personal, tuve que dejar de trabajar por unos meses largos por un problema de salud, no sabía cómo iba a retomar, y cuando llegué, me estaba esperando Leandro, como tantas veces, como tantas veces que venía a contarme sus avances, sus dificultades, en qué podía ayudarlo, porque la rehabilitación no termina cuando se va. Lo bueno es poder estar como referentes y poder acompañar ese proceso, por eso es tanta emoción, porque hay tantas historias propias y tantas personas queridas, conocidas, que sabemos que han sufrido mucho, pero también sabemos que han encontrado respuestas, a lo mejor en la mucama del hospital, en un administrativo, en un vecino, en la tía que lo llevaba en moto a la rehabilitación para que no faltara, así que nada, una emoción enorme, y como comenté que Gálvez tenga esta fiesta hoy, la verdad que es una alegría enorme».
Retomando con Leandro sobre el gran marco de público que se hizo presente, indicó; «sabemos que Gálvez es solidario, por eso siempre la confianza que se suma a esta actividad, lo que sí encontré en el camino, personas como que se iban sumando, entonces me di cuenta que sí podía haber gran cantidad de gente
Su historia
«En realidad yo era como tantos otros compañeros, era albanil, colocaba placas, es más, cuando comienza la discapacidad, por trabajos de fuerza, conseguí trabajo en un bar y estaba contentísimo, era la gloria, era trabajar en el sol, todo, pero en un momento había perdido la movilidad de las manos, entonces no podía ejercer ninguna actividad, y entro en un camino que no sabía que hacer con mi vida, me entran un montón de preguntas y terminé en Santa Fe, empecé a estudiar y hoy soy profesor de economía. Pero esa transformación no fue fácil, intenté dejar la carrera dos millones de veces, porque yo no me despedía de ese cuerpo, yo tenía la fe de recuperar ese viejo cuerpo mío, y hasta que entendí que me tenía que empezar a querer, adaptarme a este cuerpo, a quien soy nuevamente, a conocerme nuevamente, mis limitaciones, y eso me ayudó a aceptar, porque una cosa es la discapacidad, la enfermedad de neuropatía motora, que si bien no se ve, yo tengo las extremidades, por ejemplo, hacer un nudo, pequeñas cositas que uno, parece cotidiano, pero te dificulta, empezar a entenderlo y a aceptarlo, a adaptarte a tus cosas, a escribir con una lapicera más gruesa, tener paciencia, a conocer tu cuerpo cuando está cansado, a comer bien, a dormir bien, a decir, no desesperarse, que muchas veces uno está acelerado, entonces se paraba y se descansaba bien, a cortar, hacer una cena con amigos que nunca está de más, a relajar, a aprender a valorar otras cosas, eso es una transformación positiva.
«Pero esto se dio gracias a mi grupo de amigos y por eso me quebré en el discurso, porque me integraron siempre, siempre estuvo el Leandro, no el diagnóstico, o como muchas veces decían, el rengo, o el discapacitado, que se habla muy vulgarmente. Es más, estuve en un torneo de fútbol, que Lorena (Martínez) se está enterando recién ahora, y mis amigos me decían, dale, metete, sumate, siempre me adaptaron igual, pero, de todas maneras, tuve suerte, hay personas que no corren con la misma suerte, pero necesitan esta información y esta sensibilidad», concluyó emocionado.



















